PROYECTO CONFESIONARIOS - construyendo un mapa emocional de la ciudad

El confesionario, habitualmente entendido como espacio reservado y privado, como espacio de redención, de intimidad; aquí se convierte en un lugar expuesto, visible por todos.
Lo íntimo se enfrenta con lo público, lo escondido queda a la vista.

¿Es posible la confesión privada en un espacio público?

Un confesionario que se encuentra en la vía pública, un objeto que contrasta con la realidad, descontextualizado de su lugar de origen. Un habitáculo donde se escuchan “confesiones urbanas”, donde se repara en lo cotidiano.

En determinadas zonas de la ciudad se colocará un confesionario donde un espectador se sienta, pero en vez de confesarse, está ahí para escuchar “confesiones urbanas“, para encontrar las rastros emocionales de los transeúntes con la ciudad.
El PROYECTO CONFESIONARIOS consiste en encontrar y seguir los rastros emocionales de los habitantes urbanos, cubrir la ciudad con una red de recuerdos íntimos, de confesiones personales, creando así un mapa de la ciudad alternativo, una cartografia emocional.
A través de entrevistas realizadas y, dentro de las posibilidades, de una convocatoria local son compiladas “confesiones urbanas” de los habitantes de la ciudad / del barrio. Son sucesos nunca contados, que ocurrieron en determinados espacios de la ciudad, como por ejemplo una vecindad o un barrio específico. Estas “confesiones” no son necesariamente sucesos graves, pecaminosos, o inmorales, son más bien sucesos privados, íntimos que están relacionados con puntos específicos de un determinado lugar: una conversación en una mesa de ese bar, un recuerdo de un encuentro en aquella plaza, un hecho curioso en esta esquina.
Lo importante es que las confesiones tengan siempre una relación concreta con algún espacio determinado, creando de esta forma coordenadas para trazar junto con los habitantes este mapa emocional de la ciudad. Los confesionarios son colocados en los lugares citados, espacios donde ocurrieron estos acontecimientos narrados por las confesiones.
Son pequeños gabinetes cerrados, de color azul y revestidos por un material transparente, diseñados por la escenógrafa alemana Hella Prokoph. Un espectador por vez entra y se sienta, pero en vez de confesarse, está ahí para escuchar las “confesiones urbanas” de otras personas, para encontrar los rastros emocionales de los transeúntes con la ciudad.

Prensa:

Prensa:

"...Todo ese conglomerado urbano y caótico le confiesa al espectador/ oyente/ confesor sus relatos, que más que pecados constituyen una memoria íntima y plural de la vida de la zona..."

(Juliana Rodríguez, La Voz del Interior, 21.09.08)


“...Confesionarios es una instalación, un acto sorpresa en la calle, un experimento urbano que juega con el imaginario de siglos de confesiones privadas para hablar de los habitantes de la ciudad en empatía o lucha con el espacio donde viven...“

(Beatriz Molinari, La Voz del Interior, 21.09.08)

Video corto de "Proyecto Confesionarios" (Córdoba, 2008)

Video corto de "Proyecto Confesionarios" (Juazeiro do Norte, Brasil, 2010)

El audio de este video es de uno de los tres confesionarios que fueron colocados en la plaza central de Juazeiro do Norte. Cada uno de los confesionarios tenía un audio diferente.

Más información

Para más información sobre nuestros trabajos, por favor visite los links a los proyectos al principio de la página.
Por cualquier consulta o comentario nos puede mandar un mail a info@bineuralmonokultur.com


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